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31/03/2020
Entrevista a David Fidalgo Omil


Puedes descargar el Pdf de la entrevista aquí

Graduado en Bellas Artes en Pontevedra en el año 2012 y con un Máster en Libro Ilustrado y Animación Audiovisual en esta misma Facultad, David Fidalgo Omil compagina su trabajo de artista plástico con el de creador audiovisual, tratando de combinar recursos de ambas disciplinas para enriquecer sus obras. Ha expuesto en diversas muestras individuales y colectivas tanto en Galicia como en otras comunidades y recibido premios como el Novos Valores (2012) o el Primer Premio del I Certamen de Artes Plásticas ‘‘PLASTIKA17’’en la Sala Apo ́strophe de Vigo, entre muchos otros. En su trabajo audiovisual destacan los cortometrajes Cartas a Superman (2016) y Homomaquia (2019), nominado en los Premios Goya y ganador del Premio Mestre Mateo al Mejor Cortometraje de Animación. 

David Fidalgo Omil sostiene un trabajo de conexiones donde la pintura y la animación audiovisual se funden en un lenguaje compartido, que despliega sus sutilezas a través de materiales mínimos. Acrílico, lápiz, carboncillo y papel componen sus recursos plásticos construyendo desde esta selectiva austeridad un universo rico en matices, que se impregna de la cultura popular para revisarla desde un tono ácido y crítico. Mediante una estética naif logra captar la atención del espectador para después acercar una mirada menos dulcificada que, partiendo del  humor y la ironía, propone profundas reflexiones sobre nuestro comportamiento como sociedad. Desde el prisma de los mass media, recoge cuestiones como la homofobia, el machismo o la tauromaquia, devolviéndonos nuestro propio reflejo, a su vez amorfo y divertido, pero sobre todo absurdo e insolidario. 

Carrera de artista, 2019. Acrílico sobre papel. 1,5x2m. 

Tienes una mirada crítica y ácida. De tus piezas siempre se extrae algún mensaje o reflexión acerca de las filias y las fobias de la sociedad contemporánea. Pero lo haces desde el humor y la ironía. ¿Son estas herramientas más accesibles al público general?

Creo rotundamente que sí. El humor, el absurdo, la ironía... son medios muy comunes para todos, existe como un concepto global que no está escrito pero sí metido en todos nosotros y es que, cuando algo tiene humor, por alguna razón, a priori lo vemos como menos dañino y nos acercamos más fácilmente a él. Con mi estética naif acreciento ese efecto ‘’no perjudicial’’ para el espectador que realmente no sabe que se va a encontrar con una realidad muy dura.

Trabajas mucho con memes. Como has dicho en otras ocasiones, los “elevas”de categoría. Se genera así una tensión entre lo mediático y lo conceptual.

Trabajo con la idea del meme, porque, aunque suene a tópico, es algo que define muy bien mi personalidad. Me parece apasionante cómo ésto ha llegado a la sociedad para quedarse, cómo se ha convertido en un medio de comunicación muy creativo entre un colectivo que es anónimo. Los memes demuestran lo que hablábamos antes, pues la gente los admiten gracias a su carácter humorístico aunque trasmitan ideas muy duras.

Sobre la cuestión de si se genera cierta tensión entre lo mediático y lo conceptual, puede que sí, pero creo que tiene más que ver con los prejuicios que con otra cosa, no veo nada de malo en que puedan ir de la mano, no te hace más o menos artista el que trabajes con algo más general para el público o no, al final lo que importa es lo que cuente el artista y que sea sincero en su discurso, el cómo lo haga no es más que un medio. En ese sentido, no veo por qué tiene que haber tensión.

Los títulos son uno de los puntos clave de tus piezas. Pienso sobre todo en las pinturas, donde el lenguaje es un personaje más. 

Los títulos son muy importantes porque forman parte de la obra, sin ellos quedaría incompleta. Son tan importantes como la propia pintura, de hecho, suelen aparecer integrados en ella.

Unicornios, gatos, dinosaurios... pueblan tus universos al tiempo que se mezclan con situaciones ridículamente reales. El llamado “cuñadismo” alcanza aquí su máximo esplendor. Podríamos decir que tu trabajo encuentra su valor entre lo serio y lo inapropiado.

Si, totalmente. Lo inapropiado creo que es el núcleo, en él puede vivir la seriedad, el humor, etc. Es en lo inapropiado, en lo incorrecto, donde busco dar forma a mi trabajo. En esas situaciones que me producen vergüenza ajena, o que sé que se la puede producir a los espectadores, es  donde nace mi obra.

Se percibe cierta deriva entre el pop, el kitsch o incluso el camp. 

Cuando tratas temas tan generales, como hago yo, y más desde el punto desde el que lo hago, que es internet y la televisión, apoyados en el imaginario cultural que tengo desde pequeño, los referentes en el arte están ahí. El pop, el kitsch y el camp están presentes y sin ningún tipo de complejo.

En el plano estético, tus obras se caracterizan por el trazado ágil y sencillo, la depuración formal, cromática y compositiva. Imagino que es una elección consciente. ¿Qué buscas evocar?

Busco una estética naif, sencilla en cuanto a técnica pero que apoya muy bien el relato absurdo de mis obras y que, como comentaba antes, invite al espectador a acercarse más fácilmente a ellas. Los colores pastel y las formas amorfas no resultan agresivos y acentúan así la sorpresa de lo que realmente se van a encontrar.

¿Qué hay detrás de la decisión de utilizar como colores principales el rosa y el azul?

Es una decisión realmente sencilla y sin una gran explicación detrás. Como empecé tratando el tema de género decidí esos colores porque son los que durante mucho tiempo, y ésto aún continúa patente, se les atribuía a los niños y a las niñas. Y porque cromáticamente me funcionan muy bien, la verdad.

 Siglo XXI, 2018. Animación/ acrílico. (Fotograma, 4)

En los cortometrajes Cartas a Superman y Homomaquia empleas mayoritariamente el dibujo a lápiz o carboncillo. El color no tiene la fuerza de los cuadros o de otros trabajos audiovisuales pintados, su presencia es más sutil y aparece solo en determinadas circunstancias o personajes. ¿Sigues algún tipo de estrategia en cuanto a su empleo?

El color en estos trabajos es más una elección estética que otra cosa, lo que sí tiene una explicación más importante es el material que escojo. En el caso de Cartas a Superman la historia trata de un niño que escribe unas cartas, por lo que me pareció que utilizar el lápiz como material único era ser honesto con lo que quería transmitir. Con Homomaquia elegí el carboncillo porque me permitía realizar trazos ágiles y sueltos que le daban mucha fuerza al dibujo y apoyaban muy bien el concepto dramático y duro de la historia. Después es verdad que juego también mucho con el vacío, con casi la ausencia de fondos y de colores, más allá del propio del papel, buscando generar una atmósfera donde los personajes son los importantes sin ningún tipo de distracción.

En tus trabajos audiovisuales se interconectan conversaciones banales con preocupaciones tan candentes como el terrorismo, el machismo o la homofobia.  Pienso en Les necesitamos (2019), Siglo XXI (2018) o Sinceramente, yo ya no razono (2017). La mayoría de tus personajes son estereotipados, vulgares, se enfrentan a situaciones cotidianas desde el exceso o la exageración. Hay una clara influencia de la televisión. Háblanos del proceso de construcción de estos diálogos y situaciones, cómo los abordas de qué modo se acaban construyendo y combinando.

El proceso tiene un poco de azaroso, pues hasta que veo que sucede determinado momento en la televisión no puedo hacerlo, claro. Trabajo con la realidad y ésta es la que me proporciona el material principal. Para decidir llevar algo de la televisión a mi obra me tiene que llamar mucho la atención, como ejemplo máximo del tema que quiero tratar, para no tener la sensación de que lo estoy tratando a medias. A veces reflejo situaciones concretas como en Sinceramente, yo ya no razono que es exclusivamente una pieza de un momento dado y que me funcionaba perfectamente solo. Otras veces, como en Siglo XXI, recojo un compendio de momentos que uno de manera muy orgánica. No hay un trabajo de montaje excesivo, es más una especie de intuición. Procuro hacer como en la propia televisión: vomitar contenido. Los diálogos es lo único que se mantiene tal cual del material original, siendo lo más importante de la obra.

Homomaquia es una crítica contra la tauromaquia pero también contra los códigos sociales que imponen determinados modos de amar o de tener encuentros sexuales. Es interesante cómo se entrelazan ambas cuestiones. ¿Cómo nace este cortometraje?

La idea de la pieza nació cuando vivía en Pontevedra y empecé a ver la que se montaba en verano con la plaza de toros. Ahí decidí que quería tratar el tema taurino y criticarlo contundentemente. Cada vez que pensaba en esa idea me iba dando cuenta de que muchos comportamientos negativos de la sociedad están presentes en estas ‘’fiestas’’ y que no era casual, pues la violencia genera violencia. Entonces me propuse realizar una crítica al mundo del toro pero ampliándola a la sociedad en general para hablar de homofobia y machismo, presentando unos personajes libres de prejuicios como los propios animales.

Homomaquia, 2019. Animación / Carboncillo sobre papel. 14`27``

Hablabas antes de los diálogos. A diferencia de otros trabajos, aquí tus personajes no tienen la capacidad del lenguaje, son rudos e instintivos, tal vez desorganizados. Parecen enfrentarse a un sistema más estructurado que, sin embargo, revela su crueldad. Una crueldad que se vuelve casi determinante para manifestar su supremacía.

Es curioso esto de la ausencia del lenguaje, porque no lo había pensado hasta que me lo dijo el periodista Ángel Suanzes y es que tanto en Homomaquia como en la serie de obras Rosa y azul la ‘’ausencia’’ de lenguaje, al menos hablado, está muy presente, aunque por motivos diferentes.

En Homomaquia los personajes, aunque seres humanos, están en un estado primitivo, mucho más animal, donde la razón no les ha llevado por el camino de los prejuicios, por eso el lenguaje solo existe en forma de grito, son rudos y tiernos a la vez. El mundo que les tiene cautivo es cruel, de alguna manera parece ser el arma del ser humano para posicionarse en la sociedad. Es una de las conclusiones que saqué al realizar este corto y así lo muestro.

Como dices, en Rosa y azul es diferente. Es como si los personajes, incapaces de articular sus propios discursos, precisaran de los subtítulos como si se tratara de una traducción simultánea. Pero en este caso la narración oral es la base de las piezas. 

Aquí los personajes se comunican de una manera ininteligible para remarcar el carácter absurdo de la obra, los retrato como yo los veo. El cómo dicen lo que dicen para mí es importante. Ésto es una de las partes humorísticas de las piezas pero en realidad muestran mi opinión sobre estas personas. Por eso, es importante la narración oral y no plantearlo solamente con los subtítulos.

Podríamos decir que tienes un perfil híbrido, que combina diversas disciplinas artísticas. Integras el dibujo y la pintura en el audiovisual y viceversa. ¿De qué modo se apoyan todos estos lenguajes? ¿Es Bellas Artes una buena opción para desarrollar un perfil como el tuyo? 

Se apoyan de una manera muy sencilla, todo forma parte de un todo, le doy tanta importancia a una pieza audiovisual como a una pictórica, me sirven para contar cosas diferentes de maneras distintas pero que pertenecen a un mismo mundo, creo que enriquece mucho más mi obra. Si no hubiese pasado por Bellas Artes dudo mucho que estuviese haciendo lo que estoy haciendo ahora, creo que con eso te respondo.

Has recibido el Premio Mestre Mateo 2019 al Mejor Cortometraje de Animación con Homomaquia, que también estuvo nominado a los Goya. Además, tu anterior cortometraje, Cartas a Superman, estuvo presente en festivales nacionales e internacionales. Desde tu perfil de artista y cineasta, ¿cómo encuentras la situación profesional en ambos sectores?

La situación es muy precaria. Está genial la visibilidad que he conseguido pero, aun así, la precariedad abunda en ambos mundos, en el arte contemporáneo lo sabemos muy bien y en el cine de animación el camino es el mismo, es el sector más infravalorado de la industria. Si ya en el tema películas está complicado, en el ámbito del cortometraje ni te cuento. Es bastante desesperante saber que has llegado a los Goya y tener la incertidumbre de no saber si podrás conseguir financiar el siguiente proyecto, que es de lo que sobrevivo. Vamos que la situación económica es una basura.

Hablas de un próximo proyecto. ¿Ya estás trabajando en ello?

Pues sí, estoy en el proceso de guión y storyboard del que quiero que sea mi próximo cortometraje, será una comedia existencialista donde mezclo las dos vertientes de animación que trabajo: la ficción narrativa y la que podemos ver en mis obras de Rosa y Azul. Esta vez estoy adentrándome en la animación digital, aunque seguirá siendo dibujo a dibujo. Hasta ahí puedo decir, de momento.

Muchas gracias David, que vaya muy bien!



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